22 abr 2010

Giza Eskubideen VIII. Zinemaldia / VIII Festival de Cine y Derechos Humanos. Donostia-San Sebastián

“El cine es una de las expresiones artísticas a través de las cuales puede educarse en valores (...). Pretendemos favorecer la reflexión, la sensibilización y el debate”.
Con esta afirmación nacía en 2003 el Festival de Cine y Derechos Humanos, en San Sebastián, con apenas 7 largos y 4 cortos, proyectados en el Teatro Principal, que iban desde la destrucción del medio ambiente a las desigualdades Norte-Sur, la discriminación por razón de sexo, edad, etc.
El viernes 23 de abril comienza la octava edición. Durante la gala de inauguración, Paskaljevic, uno de los directores europeos más importantes de las tres últimas décadas, recibirá el Premio del Festival de Cine y Derechos Humanos, galardón concedido anteriormente a Pilar Bardem, Elías Querejeta y José Luis Borau.
27 largometrajes (22 en sección oficial) y 14 cortos (que competirán por el Premio del Jurado de la Juventud, 3.000€, que será concedido por un jurado compuesto por 150 jóvenes de entre 18 y 30 años) proyectados en el Teatro Victoria Eugenia (910 butacas) y en algunas casas de cultura, 8 exposiciones fotográficas repartidas por la ciudad, conferencias, conciertos, actividades infantiles, sesiones matinales para escolares, coloquios con los autores,... En apenas ocho años, el crecimiento del Festival es impresionante, y su repercusión va en aumento.
Este año se concederá, por vez primera, el Premio Amnistía Internacional a uno de los largometrajes presentados en el Festival. El trofeo será una escultura donada por Néstor Basterretxea. El galardón será concedido por un jurado integrado por miembros de Amnistía Internacional y profesionales del sector audiovisual.
Organizaciones como ACNUR, UNICEF, Amnistía Internacional, o SOS Racismo participan activamente. La AECID (Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo) y la Comisión Europea colaboran, además, económicamente.
El Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián forma parte, desde este año, del Human Rights Film Network (HRFN), asociación de festivales de cine de derechos humanos de todo el mundo, compuesta por 28 certámenes internacionales. El de San Sebastián es el único festival del Estado que pertenece a esta red.
A lo largo de las ocho ediciones, se ha ido creando una base de datos de los filmes proyectados, y una serie de temas transversales que se pueden consultar. África, las desigualdades por cuestión de sexo, raza, edad, religión, la violencia contra las mujeres, el terrorismo, los problemas medioambientales, etc.
Este festival es una oportunidad de ver filmes que no suelen recorrer los cines, ni siquiera otros festivales cinematográficos, que no tienen apenas difusión pero sí mucho que contar, y que aportan miradas nuevas, reflexiones personales, recogen experiencias y denuncian, en muchas ocasiones, situaciones que son desconocidas para el mundo, dando voz a aquellos que más lo necesitan, a favor de los Derechos Humanos.
El PUM+J Gipuzkoa apoya estas iniciativas y anima a acercarse a un cine que no siempre está al alcance de todos.

Más información:
Cine y Derechos Humanos
Cine y Derechos Humanos - Programa 2010
Ayuntamiento de Donostia - San Sebastián
Human Rights Film Network

13 abr 2010

¿Esto lo arreglamos entre todos?

La confianza en el ser humano es algo indiscutible, que mueve voluntades y pone a la gente a funcionar. Nada como una persona motivada para lograr objetivos, nada como la esperanza, las ganas, la voluntad o los retos personales para vencer adversidades.
Cuando esto se utiliza para campañas publicitarias televisivas, o se llenan las ciudades de palabras de aliento entre los anuncios, cualquiera se siente un poco reconciliado consigo mismo. Se siente más capaz. Cuando una frase de aliento, “esto lo arreglamos entre todos”, trata de devolver la credibilidad al ser humano, todo parece posible. Parece.
Sin embargo, desde el principio, este eslogan misterioso, que iba atacando desde las marquesinas de autobús, las banderolas de los grandes edificios públicos, las cadenas de televisión, las páginas de todos los periódicos, o una gran campaña en web, daba un poco en qué pensar: ¿Qué organización puede permitirse semejante desembolso económico? ¿Quién gasta tantísimo en publicidad? Y una vez dentro de la página web, cuántas adhesiones... Tantísimos nombres de personalidades que, al menos, han tenido que recibir en algún momento una llamada, una visita, una grabación. ¿Quién logra tantos contactos en tan poco tiempo? Es aquí cuando llega el desencanto.
La fundación que sostiene e implementa esta campaña, constituida con el significativo nombre de “Confianza”, debe de tener tras de sí unas espaldas bien amplias. Y claro que las tiene. Ahí está el “truco”. La fundación es una figura jurídica con un fin específico; en este caso, y según sus estatutos de constitución: “1. Impulsar y alentar la confianza de los ciudadanos en España y en sus empresas. 2. Promocionar la imagen de España, de sus empresas y de sus productos desde todas las perspectivas, económica, empresarial, social o cultural. 3. Estimular la mejora de la competitividad de las empresas y de la economía españolas. 4. Promover el desarrollo económico y social de España. 5. Mejorar la percepción de España como marca”. Se constituyó en Madrid, el 12 de noviembre de 2009 por el Consejo Superior de Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación de España, Banco Santander, S. A., y Telefónica, S. A., y se inscribió en el registro el pasado mes de enero. Por tanto, el patrono que la preside es Don Francisco Javier Gómez-Navarro Navarrete, por razón de su cargo de Presidente del Consejo Superior de Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación de España. Y la lista de patronos sigue: La Caixa, El Corte Inglés, Repsol, Endesa, BBVA, Mapfre, Iberia...
Así que sí somos todos. Todos los empresarios asociados que fomentan el buen rollo. Un buen rollo que ayuda al consumo, que ayuda a las empresas, y por tanto, que reactiva la economía. Tantísimo dinero invertido sólo puede esperar dinero.
A cambio, han conseguido una contracampaña francamente divertida, en la que se ironiza sobre el mensaje enviado. Este todos, que somos uno a uno, puede ir en realidad, en la dirección que queramos, cada uno. No en la que marca la Fundación Confianza. Lo que más inquieta es ese “esto”. ¿A qué se refieren en realidad con arreglar “esto”? Creo que en realidad les importa poco. Han tenido cientos de adhesiones, repercusión social, y parece obligado hablar de ellos.
Sin embargo, en eso parece que se ha quedado todo. Mucho ruido y pocas nueces. A día de hoy, salvo algún que otro anuncio televisivo, poco se ha vuelto a saber de ellos. Pero sobre todo, poco se ha sabido de los pasos qué se han de dar para “arreglemos esto”.
Y de esta gran campaña, ¿qué nos queda? La esperanza, sí. Pero no hace falta que nadie gaste millones en devolvérnosla. Estarían mejor invertidos en acciones puramente económicas de reactivación empresarial. Para devolvernos la confianza en los seres humanos, no hacen falta.